Otros
de los puntos que me gustaría tratar dentro de este apartado es el siguiente.
La influencia que tiene la sociedad actual a la hora de elegir un camino o no
dentro de nuestro camino en el sistema educativo.
En
nuestra sociedad de hoy en día parece que está instaurado el hecho de que si no
estudias una carrera universitaria no vas a ser nadie en la vida. Si quieres
ser bueno y tener un futuro en condiciones, carrera universitaria es lo que
tienes que hacer. Por esto, muchos chicos y chicas que cursen el bachillerato,
están con la presión de decidir qué camino elegir: ¿carrera de ciencias, alguna
ingeniería? ¿Algo relacionado con las letras y con los idiomas? ¿Enfermería,
medicina? Todo este hecho hace que gran número de alumnos se matriculen en
carreras universitarias que no les gustan, que no sienten verdadera vocación
por ellas, sólo por el simple hecho de tener que cursar un grado universitario.
Ponganse en la tesitura de esa persona, que ha elegido estudiar en la
universidad “por decreto”, por exigencias familiares y sociales. No significa
que vaya a estar estudiando “solamente” cuatro años algo que no le gusta, que
no le apasiona, ¡sino que se va a tener que dedicar a ello toda su vida!
¿Cuántas veces no habremos visto alguna cara amargada dentro de una consulta de
médico, de un colegio o en una fábrica? ¿Y si la persona que está trabajando en
ese lugar está actuando así porque ha sufrido todo esto que he comentado
anteriormente y por eso no es feliz trabajando en algo que realmente no le
apasiona?
Desde
mi experiencia y mi punto de vista, creo que cada persona debe estudiar y
formarse en lo que a uno realmente le gusta y le apasiona, no tiene que mirar si
es una carrera universitaria o no. Realizar alguna formación profesional de
algo que te guste, ya sea mecánica, electricidad, informática, estética… no es
ninguna deshonra. Hay que estudiar y trabajar donde realmente uno sea feliz, o
al menos intentarlo.
He
querido tratar este tema porque algo parecido he vivido yo a lo largo de mi
experiencia dentro del sistema educativo. Desde pequeño tuve experiencia
enseñando a niños, por lo que siempre había querido dedicarme a la docencia.
Cuando terminé bachiller, toda la gente que me rodeaba me decía “Estudia
ingeniería, que eres bueno en las matemáticas”, “Magisterio tiene mucha
demanda, vas a salir sin trabajo” e hicieron que finalmente me decantara por
empezar a estudiar ingeniería industrial. Estuve dos años dentro de este grado,
en el cuál no me gustaba y no era feliz. Como hemos dicho antes, uno debe
estudiar lo que realmente le gusta, y yo veía que ese no era mi lugar, que no
me llenaba y no era feliz. Tras esos dos años, tomé la decisión de dejarla, no
quería seguir estudiando algo que no disfrutaba y que, en un futuro, iba a
trabajar en ello, porque ese no era mi lugar.
Decidí
empezar lo que realmente me gusta y me apasiona como es el mundo de la
enseñanza, trabajar con los niños, aprender con ellos, y ahora mismo aquí
estoy. Por este motivo, le doy mucha importancia a todo este asunto, porque lo
viví y creo que uno debe estudiar lo que a uno realmente le gusta, no estudiar
algo pensando en las salidas laborales que tenga o que esté más o menos
reconocido a nivel social.
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