sábado, 6 de mayo de 2017

• ¿Nota o categoría?

Otros de los puntos a tratar que veo que es importante es el siguiente. Desde hace mucho tiempo y actualmente, nuestro modo de evaluar es el hecho de tener un número: un 4, un 5, un 8… Si nos vamos por ejemplo a las clases de Educación Física, donde se realizan las actividades del Coursse Navette, test de Cooper… Donde tenías que dar x vueltas o periodos para llegar al cinco, y unas cuantas más para obtener un diez, ¿acaso creemos que ese tipo de evaluaciones son “correctas”? Porque desde mi punto de vista creo que no. El hecho de evaluar no significa únicamente ver si ha llegado al “corte” exigido para ver si esa persona merece un cinco o un ocho.

Pongámonos en la situación de una clase de primaria, en la asignatura de educación física por ejemplo. Toca realizar el test de Cooper, y en clase tenemos el típico chiquitín gordito y por otro lado el chico que juega al fútbol, que le encanta el deporte. El gordito no llega al mínimo de vueltas requeridas para llegar al cinco, pero se ha esforzado todo lo que ha podido, ha estado dando vueltas hasta el último aliento que le quedaba. El profesor le pone un 4, prueba no superada, mientras que el chico atleta realiza las vueltas tranquilamente, sin mucho esfuerzo y alcanza el número de vueltas estipulados para conseguir la mejor nota, el 10. ¿Cómo podéis pensar que se sentirá ese chico que ha sacado un cuatro y ver que se ha dejado todo en la pista? ¿Creéis que se ha sido justo con él al “categorizarlo” entre los peores de la clase a pesar de su esfuerzo? Desde mi punto de vista, creo que ese tipo de evaluaciones han quedado un poco desfasadas ya, porque no sólo se debería mirar el número de vueltas que esa persona haga, sino que se debería valorar también las capacidades que cada uno tiene, el esfuerzo que se pone al realizar dichos ejercicios, etc… 
Como ya sabemos, la evaluación es individual y debe tener en cuenta la integridad de cada uno de nuestros alumnos y alumnas, no podemos poner a todos la misma meta sabiendo que cada uno de ellos es un mundo diferente, y menos marcar a un muchacho y categorizarlo con una nota que recoja únicamente lo que pueda plasmar en una prueba o en un examen, sino que sea una evaluación de todo el proceso que realiza desde que empieza hasta que acaba la asignatura.
Para terminar esta entrada, me gustaría acabar con una imagen que refleja a la perfección lo que muchas veces se vive en nuestras aulas a la hora de evaluar o calificar a los estudiantes. 


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