Otros
de los puntos a tratar que veo que es importante es el siguiente. Desde hace
mucho tiempo y actualmente, nuestro modo de evaluar es el hecho de tener un
número: un 4, un 5, un 8… Si nos vamos por ejemplo a las clases de Educación
Física, donde se realizan las actividades del Coursse Navette, test de Cooper…
Donde tenías que dar x vueltas o periodos para llegar al cinco, y unas cuantas
más para obtener un diez, ¿acaso creemos que ese tipo de evaluaciones son
“correctas”? Porque desde mi punto de vista creo que no. El hecho de evaluar no
significa únicamente ver si ha llegado al “corte” exigido para ver si esa
persona merece un cinco o un ocho.
Pongámonos
en la situación de una clase de primaria, en la asignatura de educación física
por ejemplo. Toca realizar el test de Cooper, y en clase tenemos el típico
chiquitín gordito y por otro lado el chico que juega al fútbol, que le encanta
el deporte. El gordito no llega al mínimo de vueltas requeridas para llegar al
cinco, pero se ha esforzado todo lo que ha podido, ha estado dando vueltas
hasta el último aliento que le quedaba. El profesor le pone un 4, prueba no
superada, mientras que el chico atleta realiza las vueltas tranquilamente, sin
mucho esfuerzo y alcanza el número de vueltas estipulados para conseguir la
mejor nota, el 10. ¿Cómo podéis pensar que se sentirá ese chico que ha sacado
un cuatro y ver que se ha dejado todo en la pista? ¿Creéis que se ha sido justo
con él al “categorizarlo” entre los peores de la clase a pesar de su esfuerzo?
Desde mi punto de vista, creo que ese tipo de evaluaciones han quedado un poco
desfasadas ya, porque no sólo se debería mirar el número de vueltas que esa
persona haga, sino que se debería valorar también las capacidades que cada uno
tiene, el esfuerzo que se pone al realizar dichos ejercicios, etc…
Como
ya sabemos, la evaluación es individual y debe tener en cuenta la integridad de
cada uno de nuestros alumnos y alumnas, no podemos poner a todos la misma meta
sabiendo que cada uno de ellos es un mundo diferente, y menos marcar a un
muchacho y categorizarlo con una nota que recoja únicamente lo que pueda
plasmar en una prueba o en un examen, sino que sea una evaluación de todo el
proceso que realiza desde que empieza hasta que acaba la asignatura.
Para
terminar esta entrada, me gustaría acabar con una imagen que refleja a la
perfección lo que muchas veces se vive en nuestras aulas a la hora de evaluar o
calificar a los estudiantes.
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