sábado, 6 de mayo de 2017

• Vivimos en la denominada “sociedad de la información”

Como bien señaló Manuel Castells,  tres han sido los cambios más importantes que han llevado a denominar esta sociedad como “sociedad de la educación”: revolución tecnológica, globalización y cambio organizativo. De estos tres aspectos nos vamos a centrar en el primero, en la revolución tecnológica.
Muchos de nosotros no nos damos cuenta, más los jóvenes que tienen unos 18 años o menos, porque hemos nacido ya en la era de las tecnologías, y hemos “mamado” todo tipo de objetos tecnológicos desde bien pequeños, pero hace unos 20-25 años, era inimaginable el desarrollo que iban a sufrir las TICs. ¿Quién iba a pensar que podríamos comunicarnos via Skype con una persona que está en el polo opuesto del mundo en apenas unos segundos? ¿O qué cualquier tipo de información que necesitaras la podrías encontrar en Internet en apenas dos clicks? Gracias a esta revolución, tenemos toda la información que necesitemos al alcance de nuestra mano, y más pudiendo disfrutar de Internet en cualquier biblioteca, colegio, incluso en las propias casas y smartphones.


Ahora, pasemos al ámbito educativo conociendo todos estos hechos. Si echamos un vistazo en las aulas de nuestros colegios, vemos como más del 90% de éstos siguen con la misma metodología “arcaica” desde mi punto de vista de clase magistral en la cual el profesor o profesora se limita a explicar, esperando que el niño o niña capte toda la información para luego plasmarla en un papel, única y exclusivamente que nuestros chicxs hagan el sobreesfuerzo de aprenderse todo de memoria para luego escupirlo todo sobre un papel y que a los dos días ya no recuerden nada acerca del tema que estudiaron, ¿eso es lo que nosotros queremos para nuestras futuras generaciones? ¿Qué en la escuela trabajen todo lo relacionado con la memoria y punto? Bajo mi punto de vista, creo que esto ya se ha quedado obsoleto. No estoy en contra totalmente a este hecho, en parte es bueno y necesario que nuestro alumnado tenga aprendidas cosas de memoria y a través de un aprendizaje memorístico y significativo, ¿pero de qué sirve que éstos almacenen en la memoria hojas y hojas de información (a veces innecesaria) cuando con un simple click en un ordenador pueden acceder a ella en muy poco tiempo? ¿No sería mejor intentar llevar a nuestras aulas otro tipo de metodologías acordes a la sociedad en la que estamos viviendo actualmente? Yo creo que sí, que deberíamos de revisar este hecho y poner cartas en el asunto. 
Por otro lado, y siguiendo en la misma línea que en el párrafo anterior, me gustaría remarcar un pequeño detalle. Lo que he comentado antes no quiere decir que el alumno/a con un ordenador al lado ya tiene todo. Ni mucho menos. El ordenador tiene que ser un complemento al nuestros chicos y chicas, no una pieza más. Tenemos que tener muy claro para que se utiliza este instrumento. Como comentó Castells, no nos interesa que el niño tenga un dominio experto del ordenador, sino que este sirva para “desarrollar las capacidades genéricas de razonamiento lógico (Lengua), de razonamiento numérico (Matemáticas) o de razonamiento espacial (Geografía e Historia). Para el uso correcto de los ordenadores, tenemos que tener un mínimo de capital cultural, tener los conocimientos mínimos intelectuales para saber interpretar la información que podamos hallar en cualquier sitio web. Imaginaos que alguien que no tiene ni idea de matemáticas busca información acerca de las derivadas y de las integrales, ¿cómo va a saber interpretar lo que ha buscado si no tiene cierto nivel en la materia? En resumen y para finalizar, tenemos que poseer unos conocimientos mínimos para poder llevar a cabo cualquier búsqueda de información en internet, y a su vez podamos seguir desarrollando las diferentes destrezas y habilidades en cada una de las materias o ámbitos de nuestro interés.




No hay comentarios:

Publicar un comentario